Psicólogo con un máster en Psicología Educativa por la Pontificia Universidad Católica de Chile y un diploma en Sexualidades por ETSex. Su trabajo se sitúa en la intersección entre la educación, la sexualidad y los enfoques basados en los derechos para el desarrollo de la infancia y la adolescencia. Es parte del movimiento Chile Necesita ESI.
Fellow en Investigación de la delegación chilena del IYCGE (Consejo Internacional de la Juventud para la Igualdad de Género). Coordina la serie CURRENT sobre el estado de la gobernanza de igualdad de género en el mundo.
El 24 de junio, Martín de la Sotta se reunió con la delegación chilena del IYCGE para hablar sobre los orígenes del movimiento «Chile Necesita ESI», las barreras estructurales que impiden la implementación de la ESI como política pública, y las oportunidades estratégicas para impulsar esta agenda en un panorama político complejo.
¿Cómo llegaste a trabajar en ESI y cómo nació Chile Necesita ESI?
El compromiso de Martín con la ESI comenzó en 2018, a través de la participación estudiantil en los movimientos feministas de la Universidad Católica, lo que le llevó de forma natural hacia redes que trabajaban en la educación no sexista. Describió la ESI como un concepto que, en aquel momento, seguía sin estar lo suficientemente desarrollado en los círculos académicos y activistas, siempre situados entre los últimos puntos de los análisis y documentos de peticiones, en lugar de ser tratado como una prioridad política por derecho propio. Junto a figuras como Camila Rojas y Emilia Schneider, comenzó a abordar la ESI no solo como una postura pedagógica, sino como un campo de estudio diferenciado y una forma totalmente diferente de concebir la educación. El esfuerzo por dar a conocer el concepto entre otros académicos y profesionales finalmente llevó a la creación de una escuela alternativa a través de un fondo competitivo para estudiantes, una iniciativa donde la calidad de los ponentes, entre los que se encontraban representantes del Ministerio de Educación, otorgó al tema una visibilidad inesperada y animó a una oleada de organizaciones a sumarse al debate.
Chile ha ratificado tratados internacionales de derechos humanos. ¿A qué se debe la brecha con la implementación concreta?
Al hablar sobre las razones por las que persiste una brecha entre los compromisos internacionales de Chile y su aplicación a nivel nacional, De la Sotta señaló una paradoja importante. Aunque Chile ha ratificado tratados de derechos humanos que contienen obligaciones en materia de educación sexual y reproductiva —entre ellos la Ley de Regulación de la Fertilidad, que exige programas educativos sobre métodos anticonceptivos, y la Ley de Garantías del Niño—, ni el Ministerio de Educación ni las instituciones de políticas públicas los han traducido en programas efectivos e interseccionales. Mientras la ESI no se integre en los planes de estudios formales, nos comenta, la coordinación ministerial seguirá siendo insuficiente. En el contexto de la reforma de los servicios públicos, estableció un paralelismo con otros sistemas estatales, como los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), que podrían replicarse con la misma arquitectura institucional que ha permitido las estrategias de inclusión para la discapacidad, pero la voluntad política para hacerlo se ha estancado o abandonado en repetidas ocasiones.
¿Cómo lees el panorama político actual para avanzar en una ley de ESI?
Martín ofreció una lectura mesurada pero esperanzadora. Enmarcó la ESI como un derecho social cuyo momento se acerca, tal como en algún momento lo hizo el matrimonio igualitario: una causa que, con el tiempo, ganó el apoyo transversal necesario para convertirse en ley. Identificó sectores con interés genuino en el tema, entre ellos algunos de la derecha más joven, a quienes describió como más pragmáticos y abiertos a colaborar con la ESI cuando se pueden demostrar resultados concretos —reducción de las tasas de abuso, entornos escolares más saludables. Reconoció, sin embargo, que la oposición no es monolítica: movimientos como «Con Mis Hijos No Te Metas» han logrado sexualizar el debate y ocultar el carácter transversal de la prevención del abuso, creando una imagen pública distorsionada de lo que realmente implica la ESI.
¿Cuál es el rol de las familias? ¿Cómo se trabaja con quienes se oponen?
La conversación derivó hacia el papel de las familias y las comunidades. De la Sotta apuntó a distinguir cuidadosamente entre la oposición organizada y el universo más amplio de las familias, argumentando que estas últimas se han mostrado mucho más flexibles de lo que sugiere el debate político. Asimismo, los centros educativos que se han comprometido con la ESI, involucrando activamente a las familias en el proceso, han logrado resultados significativos. De esta manera, describió la ESI no como una imposición, sino como una invitación a las familias a comprometerse con la educación sexual, a sanar legados intergeneracionales sin resolver y a adoptar nuevas formas de enseñanza basadas en la ternura, el diálogo intergeneracional y un compromiso compartido para trazar el camino educativo a seguir. También subrayó la dimensión preventiva, señalando que la reducción de las tasas de embarazo adolescente representa uno de los logros más celebrados de Chile en materia de salud pública. Un éxito al que ha contribuido la ESI, incluso sin una ley específica al respecto.
¿Qué puede aprender Chile de la experiencia regional?
A continuación, De la Sotta situó la experiencia de Chile en un marco comparativo regional. Señaló a Argentina como uno de los países con marcos de ESI consolidados, y a Colombia como un caso en el que un programa ministerial permitió realizar un estudio riguroso del impacto de la ESI en el desarrollo, demostrando que las inversiones en la infancia generan beneficios cuantificables en la adolescencia. Señaló que en Argentina, el debate sobre la ESI se ha entremezclado con el debate sobre el aborto de formas que han complicado su aceptación por parte de la opinión pública, y expresó la opinión de que Chile debería resistirse a esta confusión: la ESI, subrayó, tiene que ver con el placer, la autonomía y el bienestar, y no solo con la prevención de embarazos no deseados o de la violencia, aunque esos resultados sean importantes.
¿Cuáles son los debates pendientes dentro de los propios movimientos progresistas?
En cuanto a los debates internos dentro de los movimientos progresistas, de la Sotta se mostró franco. Señaló que el propio bando progresista tiene discusiones pendientes en torno al consentimiento, las libertades y ciertas dimensiones de la sexualidad, y que, hasta que esos debates no se aborden con el mismo rigor que se aplica a la defensa de políticas, el movimiento tendrá dificultades para lograr la transversalidad necesaria para llegar a un público más amplio.
¿Cuál sería el próximo paso concreto más alcanzable hoy?
La conversación concluyó con un tono de optimismo moderado, centrado en la instauración del Día de la ESI como un hito tanto práctico como simbólico. De la Sotta lo describió como una solución más alcanzable de forma inmediata en un contexto en el que la financiación legislativa sigue siendo una perspectiva lejana: un día que reúna a colectivos que trabajan en materia de discapacidad, partería, diversidad sexual y una amplia gama de cuestiones entrecruzadas, construyendo la coalición más amplia posible incluso en tiempos adversos. Aunque el momento político quizá aún no favorezca una ley integral de ESI, este día señala que la infraestructura para ese futuro debate ya se está construyendo.
Esta conversación forma parte de la serie CURRENT del IYCGE sobre el estado de la gobernanza de igualdad de género en el mundo. La delegación chilena del IYCGE agradece a Martín de la Sotta y a Chile Necesita ESI por compartir su experiencia y perspectivas.