Análisis sobre el aborto en el marco de la crisis humanitaria compleja

Por: Coordinación de Feminismos - CERLAS

Probablemente la idea de que Venezuela atraviesa una “emergencia humanitaria compleja” aún es muy lejana para la mayoría de las personas que padecen las graves consecuencias de esta situación. También lo es para la mayoría de las personas, incluso a quienes tienen acceso a la información, igualmente para quienes ostentan la vocería de la representación política de la más variada índole ideológica.   

Lamentablemente cuando hemos conversado como sociedad sobre lo relativo a la situación de necesidades humanitarias que padecen millones de nuestros connacionales, lo que se ha puesto en el centro ha sido la lucha por el poder político, predominando la desestimación de las dimensiones de una situación humanitaria jamás experimentada en nuestra región.

Pero ¿Qué es una crisis humanitaria y por qué se dice que Venezuela está atravesando una?

Según la ONU, es una condición de emergencia que amenaza los derechos fundamentales de una comunidad o conjunto de personas en una región o país, pues atenta contra su propia vida o salud. Puede ser originada por múltiples causas, entre las que se encuentran las naturales (efecto del cambio climático o desastres) y las antrópicas, es decir, originadas por el ser humano, como la guerra y los conflictos armados. 

 

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En Venezuela, tal como afirma CIVILIS, las causas de la emergencia humanitaria se derivan de una progresiva desinstitucionalización del estado, sobre una situación de pobreza estructural no atendida, y, más recientemente, sumando los efectos de la pandemia del COVID19.

¿Cómo afecta a las mujeres y niñas?

Independientemente de las causas que originan la crisis humanitaria compleja, los efectos sobre los diversos grupos poblaciones son diferenciados, e impacta de forma muy particular a mujeres y niñas. En el caso venezolano la emergencia humanitaria tiene una arista de género que es necesario visibilizar.

Feminización de la jefatura en los hogares

De acuerdo con cifras del ENCOVI (2020) en Venezuela,  existe al menos un 60% de feminización de la jefatura de los hogares, mientras que la participación laboral de las mujeres a raíz del COVID-19 se ha reducido, determinando que  7 de cada 10 hombres trabaja y solo 4 de cada 10 mujeres se mantienen en el campo laboral. 

El estudio sobre la economía del cuidado, llevado a cabo en Venezuela por AVESA sobre una muestra de 106 mujeres y niñas del estado Miranda: El 68% son cabeza de familia, todas dedican un mínimo de 13 horas horas diarias al cuidado familiar y un máximo de 16. Lo que implica que la mayor parte de su tiempo está dedicado a estas labores, por lo que no queda casi tiempo para dedicar al trabajo remunerado, generando que las mujeres no solo estén en situación de pobreza económica sino también en pobreza de tiempo, siendo de este modo más vulnerables ante crisis económica y de servicios.

Derechos sexuales y reproductivos

En medio de  la crisis humanitaria compleja Venezuela es uno de los países más atrasados de la región en materia de garantizar los derechos sexuales y reproductivos, ya que además de seguir penalizando el aborto, no existe ningún tipo de políticas públicas que implementen educación sexual a la población y los métodos anticonceptivos disponibles son pocos y muy costosos. En consecuencia Venezuela es uno de los países de la región con la tasa más alta de embarazos adolescentes, de acuerdo al informe del Estado Mundial de la Población  UNFPA (2019), .  

En el 2018 la misma organizacion presento un informe sobre  Salud sexual y reproductiva , en el cual se  abordaron  las dimensiones del aborto inseguro, el embarazo adolescente y la mortalidad materna en 3 maternidades de las regiones capital y central de Venezuela.  Donde se determinó que los abortos clandestinos son la tercera causa de mortalidad materna en el país

Violencia Basada en Género

De acuerdo al monitoreo realizado por Utopix de los casos reportados por la prensa, han ocurrido   367 desde el inicio de la cuarentena. De enero  a septiembre de 2021, han ocurrido en Venezuela 180 femicidios, 1 femicidio cada 34 horas, en comparación al año 2016 en el que ocurría 1 femicidio cada 72 horas. Para septiembre de 2021 la media es de 1 femicidio cada 36 horas. 

 ¿Por qué es necesario reconocerla?

El debate sobre la ayuda humanitaria es uno de los escenarios más polarizadores de los años recientes, como fue el mutuo desconocimiento de los poderes públicos del país, representados en Nicolás Maduro y Juan Guaido. A partir de entonces, el término se ha convertido en tabú, aunque existe, desde ese mismo año, un equipo humanitario en el país y un sistema constituido por diversas instancias de coordinación.

Desde la narrativa oficial la ayuda humanitaria es intervencionista. Su hostilidad hacia el tema  surge de la disputa con Juan Guaido, pero también de su desconfianza a la cooperación internacional que no esté estrictamente controlada por ellos mismos. Pero ¿Cómo se puede recibir ayuda humanitaria sin reconocer la crisis humanitaria? Más aún, ¿Cómo podemos repensarnos como habitantes de un territorio donde millones de personas se encuentran en necesidad de ayuda para poder sobrevivir?

El aborto ¿es una prioridad?

En un panorama de necesidades tan urgente el debate sobre el aborto viene a asomarse como una posibilidad y también como la exigencia de un derecho. Un derecho que solo puede cosecharse y disfrutarse en el marco de la garantía de otros derechos.

¿Cómo podría ser accesible un medicamento para abortar, cuando actualmente no podemos adquirir ni siquiera las pastillas anticonceptivas o cualquier otro método para prevenir el embarazo?

¿Cómo podríamos abortar cuando en el país el sistema público de salud se encuentra absolutamente sobrepasado no solo por las graves deficiencias estructurales sino por el impacto del COVID19?

¿Cómo podrían abortar las mujeres caminantes y migrantes que recorren largos caminos para ir y venir buscando cómo sobrevivir?

El movimiento feminista argentino ha marcado la pauta en lo que se refiere a una visión integral del derecho al aborto, reivindicando la necesidad de acceder a educación sexual y a métodos anticonceptivos. En Venezuela, el listado de exigencias que acompañan al aborto como condiciones indispensables para su disfrute efectivo es mucho más extensa.

Dada las dimensiones de la crisis humanitaria compleja y su impacto en mujeres, adolescentes y niñas, el derecho al aborto debe ser declarado una medida de emergencia, incorporándose como parte de la oferta de servicios de salud para las víctimas y sobrevivientes de VbG. 

La ruta verde y la emergencia del movimiento feminista venezolano

En días recientes la campaña “La Ruta Verde” ha reimpulsado la exigencia del aborto, convocando movilizaciones y acciones de calle que se han caracterizado por su gran impacto comunicacional, y por haber podido superar las distancias políticas e ideológicas dentro del movimiento de mujeres.

Un esfuerzo al que nos hemos sumado con mucha emoción y en el que seguiremos proponiendo un enfoque integral de los derechos de las mujeres. Partiendo de la experiencia acumulada, cosechar nuestros derechos no solo pasa por la formalización de un marco legal, lo que puede servir para acallar las voces críticas e invisibilizar las dimensiones reales de la crisis humanitaria. Nuestros derechos sexuales y reproductivos dependen de nuestros derechos civiles y políticos, y los podremos cosechar en la medida que podamos existir como sujetas reconocidas y respetadas como seres humanas.

Lecciones del 28 de septiembre

El mensaje del movimiento feminista el 28 de septiembre, día internacional por la despenalización del aborto, fue contundente, un hermoso ejemplo de cómo se puede entretejer desde la diversidad. Mientras que el panorama político hunde el horizonte, las feministas levantan una bandera de esperanza y nos presentan nuevos desafíos ¿Podremos conseguir juntas la despenalización del aborto en Venezuela?

La lucha por el aborto es la lucha por el reconocimiento de un derecho fundamental de las mujeres, un derecho sobre el que el estado venezolano tiene una deuda histórica. No hay un tiempo “adecuado” para exigir los derechos que nos corresponden. Solo está el tiempo en que decidimos organizarnos y tomar conciencia de lo que necesitamos para lograrlo.